En Lima, yo hice los mejores amigos que podría tener, estudie en uno de los peores colegios, me entregue a la bebida, me comí los libros en las azoteas, me dieron mi primer beso, escribí mis primeros versos y lloré en los parques.
He corrido entre la humedad de las plantas en los carnavales de verano, y me arrastro una ''combi asesina'' llevándose consigo mi primera bicicleta rosa.
En más de una ocasión coleccione las pequeñas piñas del parque ''triangulito''.
He buscado ''pipos'' en las noches y en los días de vagancia plena, sin suerte, nunca los encontre, y recuerdo nuestras palomilladas del ''chifa fuga'' o '' taxi fuga''.
He recorrido la Av. Salaverry persiguiendo a mi perro en mis días de adolescente, y me emocione con cada pequeña estrella que con suerte a veces se podían ver en el cielo.
Las tocadas de grupo, guitarra, voces, patas y sonrisas... están en mi memoria todos los días. y aquellos otros días entre semana, que algún novedoso equipo de fútbol se echaba en suerte, escuchar el latente ''GOL'' de las casas vecinas no era novedad.
Confieso que he vivido los mejores años de mi vida en ese lugar rodeada de las jaranas de viernes y sábados por la noche, despertando en cualquier lugar lista para los cebiches del mercadillo de Jesús María, he desayunado incontables veces en la conocida y prestigiada jugueria ''el juguito''.
Tuve las noches de helados, hamburguesas y videojuegos en la tienda de ''el chino de la vuelta'' que hoy es una polleria que se eleva más de lo que ''el corralito'' hubiera esperado... y sin olvidar mencionar los días que mi madre sin tiempo de cocinar, los almuerzos del chifa de arriba.Y no debo olvidar lo afortunada que he sido de poder encontrar desde una aguja para cocer, y verduras para la sopa, todo en una sola tienda, geniales días sin duda.
Como olvidar los martes de cine, y los domingos en los pubs de ''metro'', con la pegajosa ''música Axe''.
Los muritos curiosos donde podíamos estar largas horas, compartiendo, ''picaras, Sorrento y la colecciones de taps''
Los nombres en los suelos frescos, que se han quedado marcados por seguramente algunos años más...
Cosas aquellas, recuerdos que guardas en tu memoria, que con el pasar del tiempo cada vez lo ves más lejano, menos repetible, pero nunca se pierde cierta alegría de los recuerdos vividos.
Y a veces dejando de lado mi carencia de sentimientos, mi comportamiento de ser insensible, y mi sobresaliente ego de ''yo no extraño'' me derrito al pensar en estas cosas en ''mis momentos''.
Por eso cuando regreso y veo cada lugar, cada cosa en su lugar, siento que tuviera quince años de nuevo, es una de las sensaciones que solo una persona que añora su tierra de esta manera puede sentir al verse llegar por los mismos caminos recorridos, al ver convertidas las ''tiendesitas'' en enormes edificios, al ver como ha evolucionado mi ''extrañado barrio''.
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